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Crueles detalles del asesinato de una emprendedora nortina

Antonia Esteban Moscoso, de 51 años, murió a manos de la esposa de un sobrino, quien la apuñaló por la espalda en una casa deshabitada.

Luego introdujo su cadáver en una maleta y lo lanzó a un pozo séptico.

El mismo día del crimen, más temprano, había sido reconocida por la Municipalidad como "Ciudadana Destacada" de su comuna.

El viernes 17 de febrero, la dirigenta y emprendedora Antonia Esteban Moscoso, de 51 años, fue distinguida como "Ciudadana Destacada de Pozo Almonte". Pocas horas después de la ceremonia, fue asesinada de modo cruel y alevoso por la esposa de un sobrino.

Los primeros detalles del crimen se conocieron el domingo, cuando su cuerpo fue hallado dentro de un pozo y la autora confesa fue detenida. Las circunstancias más específicas y crueles del hecho se revelaron este miércoles, en la audiencia de formalización de la imputada, una mujer de iniciales E.T.M., por el delito de homicidio calificado con alevosía.

Según expuso el fiscal jefe del Tamarugal, Hardy Torres, cerca de las 14:00 horas del viernes la imputada concurrió -a bordo de un vehículo marca Hyundai modelo Starex- al exterior del Centro de Artes Escénicas de Pozo Almonte, donde se había efectuado la premiación.

E.T.M. recogió a Esteban con la excusa de ir a firmar un documento notarial para el traspaso de un terreno por el que ésta había pagado 30 millones de pesos.

"Antonia Esteban Moscoso, quien mantenía una discapacidad física del 70 por ciento y caminaba ayudada por un bastón, era la tía del marido de la imputada y mantenía una relación de confianza y cercanía con ella, habiendo incluso ese día tomado desayuno juntas en horas de la mañana", resaltó el Ministerio Público en la audiencia.

"Un vez que la víctima salió de la ceremonia en la que había sido distinguida como Ciudadana Destacada por parte del municipio, subió a bordo del vehículo, conduciendo la imputada hasta un domicilio (ubicado en la calle Héctor Basualto) que estaba deshabitado. Una vez que ambas estuvieron dentro de la casa, la imputada, actuando de forma alevosa, se ubicó por la espalda de la víctima y con un arma blanca la apuñaló en el tórax, afectándola a nivel pulmonar y cardiaco, y luego le propinó una lesión cortante en la región del cuello, que comprometió las arterias y venas y le lesionó la vía aérea", prosigue el relato.

Luego, E.T.M. le propinó otras cuatro heridas cortopunzantes en la zona de la espalda, alcanzado el corazón y los pulmones, y arrebatándole la vida.

INTENTOS DE OCULTAMIENTO

Luego de dar muerte a la víctima, la imputada limpió minuciosamente el lugar e introdujo el cuerpo al interior de una maleta, cambiándose parte de sus ropas para evitar mantener restos de sangre y retirándose del lugar en el mismo vehículo que llegó.

Al día siguiente, aproximadamente las 09:55 horas, E.T.M. retornó a dicho domicilio conduciendo un vehículo marca Mazda modelo Axela, a bordo del cual trasladó la maleta con el cadáver hasta otra vivienda, en la calle Aldunate de la comuna.

Allí la lanzó a un pozo séptico ubicado en el patio, lugar donde el cuerpo fue encontrado posteriormente por personal de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones.

RELATO FALSO

El fiscal Torres dio cuenta en la audiencia de las diligencias realizadas por la PDI desde que los familiares realizaron la denuncia por la desaparición de la víctima el mismo viernes, incluyendo una declaración de la imputada, quien había sido la última persona en verla.

La mujer señaló que la había dejado en una calle de Pozo Almonte "con otra señora" y no la volvió a ver, aunque habían quedado de acuerdo en ir a una notaría junto a su marido para materializar la compra del referido terreno.

Una vez que los funcionarios policiales analizaron las cámaras de seguridad del lugar donde supuestamente la imputada había dejado a la víctima, confirmaron que dicha información no era verídica, nuevamente le tomaron declaración a E.T.M., quien confesó el crimen.

El persecutor detalló las posteriores diligencias realizadas por la policía en los sitios del suceso donde falleció la víctima y donde se escondió su cuerpo; el informe del Servicio Médico Legal que dio cuenta de las graves heridas provocadas y las declaraciones de otros familiares de la víctima, quienes indicaron que el marido de la imputada nada sabía de la venta del terreno. Dada la gravedad del delito y la pena asignada al mismo, el fiscal Hardy Torres solicitó la prisión preventiva de la imputada, que fue acogida por el Juzgado de Garantía, que fijó un plazo de investigación de 120 días. El magistrado Horacio Andrade Aguilante ordenó el ingreso de la imputada al Centro Penitenciario de Alto Hospicio por considerar que su libertad constituye un peligro para la seguridad de la sociedad. "Atendido que la penalidad de este delito llega hasta presidio perpetuo y comienza en 15 años y un día, el Tribunal de Garantía accedió a la solicitud de este fiscal y decretó la prisión preventiva de la imputada durante el tiempo que dure la investigación", señaló Torres.


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